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14 Jul

El "berretín" de las cosas idas... Un motivo para evocar juntos

 

Durante los años 1982 y 1983 se editaba en nuestra ciudad el SEMANARIO ARROYO SECO, entre las columnas que se publicaban había una que se llamó "Evocación y presente", que escribía el Dr. Oscar C. Incicco

 

 

Arroyo Seco, a través de los años ha tenido medios periodísticos, algunas de cuyas columnas, en un futuro iremos publicando.

Hoy nos limitaremos a comentar que durante los años 1982 y 1983 los hermanos Antonio y Oscar Crescente editaban el SEMANARIO ARROYO SECO, que despertó el interés de la población, por la variedad de temas y la calidad de sus presentaciones.

Entre las columnas que se publicaron había una que se llamó "Evocación y presente", que escribía el Dr. Oscar C. Incicco. Elegimos una de ellas. 


 


Esto nos decía Oscar:


Mis evocaciones traen, unas veces, nombres y lugares y otras, tratarán que cada lector haga su evocación particular, íntima, a partir de estas columnas.

Algo así como una teoría y una práctica de la evocación, donde la memoria apunta y el corazón salta.

Traigo un motivo para evocar juntos: las fotos viejas. ¡Cuántas cosas nos dicen las fotos viejas! No es que todo tiempo pasado fue mejor (¿o si lo es?), pero la evocación tiene el encanto de la nostalgia y de lo lejano y siempre, lo lejano, parece ser más amado que lo cercano. Mirar viejas fotografías es reencontrarnos con amigos, con familiares, con nosotros mismos. Es redescubrir como eran y como éramos: Es recordar a gente que hace tantos años que no vemos. Es recordar aquellos amigos de la primaria, de la rabona al río, de los primeros bailes. Es recordar aquel amigo que tempranamente hizo de su vida una flor del cielo.

Mirar fotos viejas es encontrar parecidos entre padres, hijos y nietos. Es volver a nuestra casa y en la mesa grande encontrarnos con unos padres llenos de juventud y unos hermanos aprendiendo a hablar y a caminar. Mientras desde la foto escapen aromas de glicinas y de paraísos que nos hacen tropezar con una gomera, una pelota de trapo y un álbum de figuritas, donde sigue faltando la difícil. 

Pero de mis fotos viejas rescato una de la escuela primaria: Hay en ella un pedazo de vida: la infancia. La infancia que todavía no presentía la dureza de la vida, ni los misterios del ser, ni la profundidad de los insondables designios divinos. ¡Cómo no evocar un tiempo de delantales blancos, de cabeza con remolinos, de madres preocupadas por el pase de grado y de maestras que severas y gentiles nos enseñaron a escribir y a leer y nos fueron marcando un destino!

Hoy que la dulce campana (porque antes las escuelas tenían voces de campanas y no como hoy ronquidos de timbres) ya nos dio tristemente su adiós, aparece en la foto un año, un grado, una escuela. La foto lo dice todo. La foto que es testigo insobornable que nos grita que alguna vez fuimos niños, que alguna vez soñamos, que alguna vez hubo pureza de cielo en nuestros ojos.

Una foto escolar que nos pregunta adonde han ido tantas ilusiones, tantas promesas, tantas inocencias. Una foto que nos acorrala hacia nosotros mismos para recordar nuestras fallas, nuestros fracasos y nuestros triunfos. Una foto vieja que entre el negro y el amarillo del tiempo quiere devolvernos a un época, a una edad que jamás debimos perder.

Saquemos nuestras viejas fotos escolares y todos juntos, los amigos de ayer, el grado de ayer, con la maestra en el pupitre, con tizas y pizarrones dibujemos de nuevo nuestra vida a partir de nuestra infancia. Hagamos valer todo lo que aprendimos, porque todavía nos están esperando nuestros padres, nuestros maestros, nuestros compañeros de aula y frente a todos ellos, en muchos, también nuestros hijos. Salgamos de la vieja fotografía tal cual éramos: inquietos, rebeldes, alegres e inocentes y ganemos el mundo. Vamos amigos, que detrás del amarillo de la foto está el siempre vivo verde de la esperanza.

OSCAR C. INCICCO


 


El Dr. Ernesto Frontini, fue un profesional que dio muestras de dedicación y capacidad y también supo ser muy activo en todo lo que era de interés para nuestro pueblo. Aficionado a la fotografía, dejó muchas imágenes de nuestro Arroyo Seco de ayer, que hoy sirven de testimonio para nuestra historia.

Esta es una de sus obras. "25 de mayo de 1935 - Fiesta Patria en Arroyo Seco, en la PLAZA 9 DE JULIO". En ella podemos apreciar, el palco, expresamente preparado para esta conmemoración, con las Autoridades Comunales y representantes de Instituciones con sus banderas. En el centro, el Presidente Comunal, Sr. Clementino Menicocci, (Años 1934 -1935). Un alumno de la Escuela Nacional Nº 36 de 4º grado, Raúl Cianci, recitando una poesía. Debajo del escenario la banda de música y todo el pueblo presente. La gente acudía a la Plaza que en ese entonces tenía senderos de tierra, y se encontraba rodeada de cercos de ligustros. A un costado, se encuentra la Pìrámide, testigo desde 1916 de tantos acontecimientos ...


* Este material fue publicado originalmente en TEMAS & NEGOCIOS .


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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