02/04/20

Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

 

38º Aniversario del desembarco de las tropas argentinas en  las islas del sur

 

 

El 2 de abril de 1982, la dictadura cívico-militar inició el desembarco de tropas en las islas Malvinas, usurpadas por Inglaterra desde 1833. Con esta acción de afirmación de la soberanía nacional, apoyada por un importante sector de la población, la dictadura intentaba ocultar la gravísima situación social, política y económica a la que había conducido su gobierno.

El conflicto armado concluyó el 14 de junio de 1982 con la rendición de la Argentina y provocó la muerte de 649 soldados argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños. Se considera que la derrota militar aceleró el fin de la dictadura.
El 22 de noviembre de 2000 el gobierno nacional estableció el 2 de Abril como el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas.
Recordar esta fecha en la escuela tiene distintos objetivos: honrar a los soldados muertos en esa guerra, conocer los hechos históricos relacionados con Malvinas, informar sobre la situación actual de las islas y sobre los reclamos argentinos.

Honor, gloria y memoria para todos los héroes, el recuerdo siempre para los Veteranos de Guerra de Arroyo Seco y zona

Del ultimo libro " Decir a solas " de Andrés Pierucci- Soldados del 82

A los caídos con motivo de la guerra de Malvinas

No cruzaron su puerta casa adentro,
no pudieron contarlo.
Quedaron desasidos los abrazos,
los ojos desbandados.
El hierro de las armas y del pecho
que decidió llevarlos,
el grito del error y la ignorancia…
fueron cruz y desgarro.
No pudieron acodarse en las mesas
con el vino de siempre,
ni abrieron las cortinas cotidianas
ni pisaron sus verdes.
Fueron la gota ingrata de la infamia,
fueron aves oscuras,
un vértigo de alcohol les selló el vuelo
en mitad de la albura.
Entre hilillos de roja contundencia
mudaron su esperanza,
lejanos, boquiabiertos, desgajados,
celaron la indigencia de la patria.
No les tocaba deshacer la historia,
eran breves y buenos,
y en una espesa grieta de afonías
se enlutaron sus sueños.
No les tocaba enarbolar la gloria,
eran gorrión y barrio,
ajenos al invierno de los cascos,
a los gritos de mando.
Eran sin dudas héroes de su calle,
pedazos de una esquina con romance,
fajos de sol  hurgando entre las plazas,
fieles amigos , incipientes padres.
No alzaron la palmada del regreso,
no pudieron hacerlo.
Fueron gaviota, brisa, oleaje, sombra,
gramaje del desierto.
Medallas que acunaron torpemente
los caprichos del viento,
espigas que quebraron ante el flujo
del despiadado estruendo.
No les tocaba conformar la euforia
de un procaz liderazgo,
eran país, retoño, hermano, fuego,
eran hombros y manos.
No les tocaba ajusticiar la historia
ante un coro de bárbaros.
Quedaron sus agallas y sus cartas
impugnando el milagro.
Quedaron sus camisas absorbiendo
la infinitud del llanto.
Andrés E. Pierucci


 

 

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