10/11/20

Julio Aro el ex combatiente de Malvinas nominado al Nobel de la Paz

 

Por su trabajo junto a un ex Coronel inglés, en  la identificación de los soldados argentinos en el Cementerio de Darwin

 

 

El argentino Julio Aro es un ex combatiente de Malvinas y junto con el ex Coronel británico Geoffrey Cardozo fueron nominados al Nobel de la Paz 2021 por impulsar la identificación de los soldados argentinos enterrados en el Cementerio de Darwin.

"Estamos totalmente orgullosos y felices por esta postulación", es "como si estuviéramos en una nube", dijo Aro a Radio Télam. "No podemos creer que tenemos cientos de llamados de las mamás que perdieron a sus hijos porque hemos representado la voz y la cara de sus hijos", añadió.

Aro es presidente de la Fundación No Me Olvides, creada en 2009 para brindar apoyo a personas con estrés postraumático, y quien presentó su nominación ante el Comité Noruego fue el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Mar del Plata, ciudad en la que él vive.


Arlo y Cardozo comparten la postulación al Premio Nóbel de la Paz

La nominación la comparte con Geoffrey Cardozo, a quien conoció personalmente en 2008, durante un viaje a Londres. Ambos participaron de un encuentro entre ex combatientes de ambos países y Aro no sabía hablar inglés. Su traductor fue Cardozo.

Allí, Aro le contó que había visitado el cementerio de Malvinas y que la mitad de las tumbas no estaban identificadas. Solo decían "soldado argentino solo conocido por Dios". Cardozo se sorprendió, ya que el había sido uno de los soldados ingleses que diseñó el Cementerio de Darwin.

Geoffrey había llegado a las islas cuando la guerra terminó y su misión fue ayudar a los oficiales a atender a la tropa que habían terminado de combatir. Pero la orden fue otra: hallar y sepultar cuerpos de soldados argentinos.

El contacto con Aro se dio en aquel encuentro en Londres y cobró fuerza cuando le entregó la información que dio el puntapié inicial al proyecto humanitario para la identificación de los cuerpos.

Si bien durante los primeros años fue difícil y lento, el proceso consiguió adeptos como la ex presidenta Cristina Fernández, Roger Waters y la Cruz Roja. Esta última colaboró con la recolección de muestras genéticas en el cementerio Darwin.

Para el año 2015, el Proyecto ADN liderado por Julio Aro ya contaba más de 50 muestras de sangre de familiares. Posteriormente, a mediados del 2017, miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense bajo la supervisión de la Cruz Roja, comenzaron la exhumación de los cuerpos por identificar. A finales de ese año, se obtuvieron los primeros 88 nombres.Hasta ahora, hay 115 soldados identificados y 7 por identificar. 


Entre tanta información recibida, les llamó la atención un número que, evidentemente correspondía a un DNI argentino, junto a la palabra "Corrientes". No les costó mucho averiguar que era el de Gabino Ruiz Díaz, un soldado correntino que, sin duda, estaba en alguna de las 122 tumbas anónimas. Por eso, apenas pudo, en enero de 2009, Aro viajó en su camioneta a Corrientes para conocer a la mamá de Gabino, Elma Pelozo, que todavía seguía viviendo en Colonia Pando, un pueblito de 400 habitantes a 140 kilómetros de la capital provincial.

Julio y sus compañeros de la incipiente Fundación No me olvides se "enamoraron" de Elma y su pueblo. Le llevaron una cama ortopédica -la diabetes se llevó las dos piernas de la mamá de Gabino-, herramientas, bicicletas para los chicos. Y sobre todo, la esperanza de hallar a su hijo. "Si vos te animas, Elma -le dijo Aro-, con una gotita de tu sangre podríamos saber en qué tumba está Gabino. ¡Y nos dijo que sí! Ella fue la pionera en el banco de sangre para iniciar la búsqueda".

Pasaron algunos años y Julio Aro tenía una cuenta pendiente con Elma Pelozo: llevarla a la tumba de su hijo al cementerio de Darwin. Un viaje complicado -y costoso- para una mujer de 80 años, que se mueve en silla de ruedas y que vive en un pueblito en el interior de Corrientes. Igualmente, el 5 de marzo el ex combatiente saldó su deuda.

En un derrotero que involucró un helicóptero militar de Colonia Pando a Corrientes capital, un jet privado a Mar del Plata, otro vuelo a Puerto Argentino, y 50 kilómetros de ripio del aeropuerto de Mont Pleasant al cementerio de Darwin, finalmente Elma pudo rezar ante la tumba de "Cambacito", su hijo, al que había visto por última vez el 10 de marzo de 1982 y del que conserva una foto luciendo su uniforme cuando cumplía el servicio militar.

El Negrito Gabino, un soldado de 19 años del Regimiento de Infantería 12 que jamás había salido de Corrientes, murió en la batalla de Goose Green (Pradera del Ganso) el 28 de mayo de 1982, muy cerca de donde hoy se levantan las 237 cruces del cementerio argentino.


 "Con el viaje de Elma a Malvinas logré una sensación de paz en mi corazón, el dulce sabor del deber cumplido", aseguró Julio a Télam.


Aro desea que "ojalá que esto (por el Nobel) sirva para seguir malvinizando y para seguir buscando a los siete compañeros que aún nos faltan" identiicar. "El mejor premio Nobel ya lo hemos recibido, y es ese beso y ese abrazo de esa madre que acaba de recuperar a su hijo".


Nota realizada con material de Télam y Página 12

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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