07/11/25
Científicos rosarinos descubren el mecanismo molecular que confiere resistencia a un nuevo antibiótico contra superbacterias
Alejandro Vila y Brenda Warecki lideraron el trabajo sobre la resistencia a ciertas bacterias
“La resistencia a los antibióticos es una pandemia silenciosa”, advierte Alejandro Vila, investigador del CONICET y líder del equipo del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), que desde hace más de dos décadas estudia cómo las bacterias logran eludir el efecto de los antibióticos.
El trabajo fue resultado de un consorcio entre distintos laboratorios. Vila destacó el rol de la investigadora Brenda Varecki, autora de la tesis doctoral asociada al estudio. Según señalaron, utilizar el fármaco sin criterios adecuados favorece la selección de bacterias capaces de sobrevivir a su acción
La investigación, publicada en la revista Chemical Science, el grupo científico explica con precisión molecular cómo ciertas bacterias pueden resistir al cefiderocol, un antibiótico de última generación que comenzó a usarse en 2019 para tratar infecciones multirresistentes y que prometía ser infalible. Sin embargo, en los últimos años se registraron casos clínicos con resultados terapéuticos inconsistentes.
Los hallazgos del equipo rosarino permiten comprender en qué infecciones el cefiderocol resulta efectivo y en cuáles no, aportando información clave para definir su uso y administración. Estas conclusiones fueron difundidas también por la prestigiosa revista The Lancet Infectious Diseases.
“Este tipo de información salva vidas, por eso quisimos que nuestros resultados llegaran rápidamente al ámbito médico”, destacó Vila.
Según estimaciones globales, las infecciones causadas por bacterias multirresistentes provocan cerca de dos millones de muertes al año, y se proyecta que esa cifra podría ascender a diez millones para 2050. “Las bacterias resistentes siempre van a aparecer —advierte Vila—, pero ahora lo hacen mucho más rápido: antes la resistencia surgía a los cuatro o cinco años de lanzado un nuevo antibiótico; hoy ya existe antes de su salida al mercado”.
El estudio se centró en las bacterias que producen metalo-beta-lactamasas (MBLs), enzimas capaces de inactivar la mayoría de los antibióticos, incluso los más potentes. El cefiderocol fue desarrollado precisamente para combatir infecciones causadas por bacterias portadoras de genes MBLs, como las variantes NDM, VIM e IMP, las más frecuentes.
No obstante, en los últimos años se observaron casos donde el cefiderocol resultó ineficaz ante bacterias con variantes NDM, lo que motivó al equipo de Vila a profundizar en las causas de esta falla.
La investigación, iniciada en 2020, analizó con precisión de milisegundos cómo reaccionan las diferentes enzimas MBL frente al cefiderocol. “Vimos que las enzimas NDM se comportaban distinto a las IMP y VIM. Mientras que NDM era muy eficiente para inactivar el antibiótico, en las otras familias la reacción se inhibía rápidamente”, explicó Brenda Warecki, becaria doctoral del CONICET y primera autora del trabajo.
El equipo descubrió que el producto de la reacción se une con alta afinidad a las enzimas VIM e IMP, impidiendo que sigan degradando al antibiótico. En cambio, las variantes NDM no presentan este mecanismo de inhibición, lo que explica su mayor capacidad de resistencia.
El principal mensaje del estudio es que el cefiderocol no debería usarse en infecciones causadas por bacterias con variantes NDM, ya que éstas pueden ser o volverse rápidamente resistentes. “Un nuevo fármaco no es la solución para todo —subrayó Vila—. Es fundamental avanzar hacia diagnósticos y terapias de precisión que identifiquen no solo al microorganismo, sino también sus mecanismos de resistencia”.
Actualmente existen unos 70 antibióticos aprobados para uso clínico en el mundo, de los cuales entre 30 y 40 están disponibles en Argentina. El cefiderocol se utiliza en Estados Unidos, Europa, Japón, China y Taiwán, pero su alto costo —entre 35.000 y 50.000 dólares por tratamiento— impide por ahora su acceso en América Latina. Una organización internacional trabaja para producirlo localmente y facilitar su disponibilidad en la región.
Vila advierte que la resistencia a este antibiótico probablemente ya esté presente en Argentina, dado que el Instituto Malbrán ha detectado que el 66 % de las cepas intrahospitalarias de Klebsiella pneumoniae son resistentes a carbapenemes. Por ello, los investigadores enfatizan la necesidad de controlar y racionalizar el uso del cefiderocol cuando llegue al país.
“Hace quince años que trabajamos junto al Malbrán y con especialistas en infectología y microbiología clínica del país y del exterior”, concluye Vila. “Es fundamental que los científicos comuniquemos nuestros avances y colaboremos con quienes están en la primera línea de la lucha contra las infecciones”.
Foto: IBR