10/06/26

Aumenta la morosidad en la compra financiada de electrodomésticos

 

 

 

La financiación para la compra de electrodomésticos atraviesa una situación crítica en Argentina. Durante el último año, los niveles de morosidad en las principales cadenas comerciales del país registraron un fuerte incremento, reflejando las crecientes dificultades de los consumidores para afrontar el pago de sus compromisos financieros.

Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad en los créditos otorgados por empresas no financieras para la adquisición de artículos para el hogar pasó del 14,8% al 48,2% en apenas doce meses. El marcado crecimiento evidencia el impacto de la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento del crédito y la desaceleración del consumo.

La situación se agravó especialmente desde mediados de 2025, cuando las tasas de interés comenzaron a subir de manera sostenida, afectando la capacidad de pago de miles de familias.

Las cadenas con mayores niveles de incumplimiento

Los datos oficiales indican que la morosidad en las empresas de retail supera ampliamente a la observada en el sistema bancario tradicional. Mientras los créditos bancarios destinados a familias registraron una irregularidad cercana al 12% en abril, las principales cadenas de electrodomésticos muestran porcentajes considerablemente más elevados.

Entre las firmas más afectadas se encuentran:

* Coppel: 60,6%
* Cetrogar: 53,7%
* Frávega: 53,5%
* On City: 52,2%
* Carsa (Musimundo): 51,2%

En varios casos, más de la mitad de los clientes que accedieron a financiación presenta atrasos o incumplimientos en el pago de las cuotas, un escenario que recuerda a los momentos más difíciles registrados durante la pandemia.

 El peso de las altas tasas
Especialistas señalan que uno de los principales factores detrás de este fenómeno es el elevado costo del financiamiento ofrecido por las cadenas comerciales.

A diferencia de los bancos, estas empresas suelen trabajar con costos financieros significativamente más altos. En algunos casos, el Costo Financiero Total (CFT) supera el 240% anual e incluso puede acercarse al 300%, mientras que ciertas líneas de préstamos personales exhiben porcentajes aún mayores.

La combinación de cuotas elevadas, inflación persistente y salarios que no logran acompañar el aumento de los gastos termina generando un escenario cada vez más difícil para los consumidores.

Un sector clave bajo presión
Las empresas no financieras cumplen un rol importante dentro del mercado de crédito al consumo. Actualmente financian a más de 12 millones de personas a través de distintas modalidades, incluyendo fintechs, cooperativas, mutuales y cadenas comerciales.

Sin embargo, el crecimiento de la mora está obligando a las compañías a revisar sus estrategias comerciales y políticas de otorgamiento de crédito.

El desafío es significativo para el sector de electrodomésticos, ya que gran parte de sus ventas depende de la financiación. Cuando los consumidores pierden capacidad de endeudamiento o dejan de calificar para nuevos créditos, la actividad comercial se resiente rápidamente.

Riesgo acotado para el sistema bancario
A pesar de la magnitud del problema, los especialistas consideran que el impacto sobre los bancos sería limitado. Esto se debe a que muchas de las empresas que otorgan estos créditos se financian mediante fideicomisos financieros, emisiones de deuda y otros instrumentos alternativos, por lo que la participación del sistema bancario en su fondeo es relativamente baja.

No obstante, el deterioro del crédito al consumo constituye una señal de alerta sobre la situación económica de los hogares argentinos.

Los consumidores más vulnerables
El informe del Banco Central también revela que los mayores niveles de incumplimiento se concentran entre quienes toman créditos exclusivamente con entidades no bancarias. En ese segmento, la mora supera el 36%.

En cambio, entre los consumidores que mantienen deudas tanto con bancos como con otras entidades financieras, la irregularidad ronda el 24%.

La diferencia muestra que gran parte del financiamiento no bancario llega a sectores con perfiles crediticios más vulnerables, precisamente aquellos que han sufrido con mayor intensidad la caída de ingresos y el aumento del costo del dinero.

Con un consumo que todavía no logra recuperar dinamismo y tasas de interés que continúan en niveles elevados, el sector de electrodomésticos enfrenta uno de los desafíos más complejos de los últimos años: sostener las ventas sin profundizar el riesgo financiero de una cartera de clientes cada vez más exigida.

Fuente: ON24.

 

 

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