Arroyo Seco Athletic Club. Fotografía Archivo Damián Andreoli
Al pueblo picante… salud.
Depende de nosotros sostener latente la tradición picante, esa que no se mancha, no se abandona, ni se enajena, y se construye del aporte diario, del ladrillo athletista que lo vuelve colosal en la historia… y en días como hoy estamos todos, siempre estamos todos, y más aún en estos momentos, vayan sirviendo las copas, despacio, con cuidado que somos muchos, sirvan que vamos a brindar, lo vamos a hacer por los que pusieron el primer ladrillo, por los abuelos, por los que soñaron con todo esto, por los que ya no están , por los que lucharon, por los que lo siguen haciendo, por los socios, los hinchas, los simpatizantes, por los que nos representaron en tantas disciplinas, bochas, natación, básquet, fútbol, ajedrez, casin, tenis, pelota paleta, atletismo, teatro entre otras.
Brindaremos por los entrenadores, por los deportistas, por los padres que hicieron las veces de directores técnicos, psicólogos, masajistas y utileros, por los amigos de este club, lo haremos también por los hijos y nietos de esos hombres que han fundado en nosotros esta alegría inmensa de poder formar parte de esta institución.
Levantemos las copas por las mujeres que han luchado codo a codo con ellos para hacer de ese sueño una realidad, por los presidentes, por los demás integrantes de comisiones y subcomisiones, por nuestro secretario, por los bufeteros, que se sumen todos a este aniversario, que nadie quede afuera.
Acérquenle una copa a los que se alejaron, ellos también tienen que estar, que no falten los chiquitos, los infantiles deportistas del ASAC, nuestro buen futuro, los líderes de mañana, hagan lugar a la gran hinchada, con sus trapos y bombos, al gran orgullo de entregar sin pedir nada a cambio. Pongan fuerte esa música, más fuerte, que la escuche todo el mundo, es el himno de Athletic, Azul está en el alma, porque siempre lo he querido, viva y viva Athletic, gritaré hasta caer rendido.
Ahora si, estamos todos, abuelos, hijos, nietos, viejos, jóvenes, hombres y mujeres, levantemos bien altas nuestras copas.
Por: Damián Andreoli
Farm. Carolina Carfagno