09 Mar

El berretín de las cosas idas... La industria sillera, 1ª parte

Año 1938. FABRICA DE SILLAS . Foto gentileza de Rita Busiglio

 

La industria sillera, un memorable emprendimiento que se puso en marcha en el año 1923 por parte de Don Domingo Spina


 

 

"En la esquina de los recuerdos", allí donde se encuentran el corazón y los sentimientos, en un simbólico abrazo fraternal; y abriendo un sendero de añoranzas sano antídoto espiritual del olvido; en las "imaginarias veredas de las remembranzas", que jamás podrán ser desterradas de la memoria de los hombres, les proponemos un nuevo encuentro, en esta oportunidad con un trabajo inédito, nunca publicado de Francisco (Pancho) Pastinante, y con nuestro humilde aporte ha sido posible que lleguemos hoy hasta ustedes con este relato; titulado:



Cuando en 1923 Don Domingo Spina, sin más dinero que 14 pesos moneda nacional que un amigo le facilitara en préstamo, instalaba en un pequeño galpón de su casa de Moreno 1021, su primera fábrica de sillas de sauce empajadas en junco, no presentía que desde ese día inauguraba una incipiente industria artesanal, que adquiriría una gran importancia para Pueblo Aguirre (estación Arroyo Seco).

Fue tanta la evolución de esta industria, que nuestro Pueblo pasó a ser designado "Capital de las Sillas".

Duros fueron los primeros tiempos para lograr calidad. El sauce de las islas vecinas y el junco de nuestro arroyo, no reunían las condiciones de docilidad y resistencia necesarias para la fabricación de las sillas y su empajado.

Don Domingo Spina no cedió en sus intentos de buscar una solución al problema. En esa búsqueda descubrió que la madera de sauce y el junco de la isla DELTA, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires, eran los materiales que se ajustaban a sus deseos. Transportó estas materias primas a Arroyo Seco y así consiguió fabricar sillas fuertes, livianas y bien empajadas.

Además logró preparar una pintura eficaz y más barata en una mezcla especial, que a través de las pruebas pudo homogeneizar. La producía en dos colores, amarilla para las sillas comunes y en marrón para las especiales.

Luego de superadas las posibilidades de consumo en el mercado local, extendió sus ventas a la ciudad de Rosario y desde allí las sillas de pajas y sauce de Pueblo Aguirre invadieron el país. El primer distribuidor de Rosario fue la firma MARCHIORI HNOS.


Tiempo después florecieron fábricas en distintos puntos de nuestro pueblo, lideradas por STEFANO HNOS., ubicado en Moreno 1070, que luego se trasladó a Avda. del Rosario (hoy Juan B. Justo) y Juarez Celman; GRECCO Y SPINA, en General López 130, CALABRESE Y TESSON, en Belgrano 1150, CIARALLI HNOS. en Libertad y Moreno; BOLZANI Y STEFANO, en San Martín y Gral. López y otras que escapan al recuerdo.

Indudablemente "LA FAMOSA" de Don Domingo Spina, la pionera, trasladada a San Martín y Libertad al promediar la década del 20, fue el el verdadero emporio industrial, en el que trabajó una considerable cantidad de obreros.

Precisamente de los operarios de "LA FAMOSA", salieron los potenciales fabricantes que se instalaron por cuenta propia, en los distintos lugares del pueblo.
Año 1938-Fábrica de Sillas "La Famosa", foto gentileza de Rita Busiglio

Dado a que día a día se incrementaba la producción de sillas, que absorbía distintos puntos del país, en especial Buenos Aires, Rosario y otros lugares, se fueron creando otras fuentes de trabajo que dependían de ella. Fueron surgiendo comerciantes que proveían distintas materias primas. Entre ellas, estacones de sauces y juncos en atados, pinturas en polvo, cola de carpintero, clavos y herramientas en general.

Recuerdo a Don Antonio Niveiros que transportaba madera de sauces y juncos por vía fluvial procedente de San Fernando, en barco propio que luego descargaba en el Puerto de Arroyo Seco, mano de obra que hacían los propios obreros de "La Famosa".

Don Héctor Maroni (mi dilecto e inolvidable amigo), con su camión y acoplado, también comercializaba estos productos que vendía a los industriales. Unos y otros, pioneros en estas actividades, contribuyeron a enriquecer el movimiento comercial del Pueblo.

Esa intensa labor de las fábricas, la enorme cantidad de obreros que en ella trabajaban, originaron problemas de índole social y salarial. Y fueron las razones que motivaron a dicho personal, a agremiarse y agrupados en la rama silleros, crearon el Sindicato de las Sillas, que instalaron en Libertad casi esq. Belgrano, a la que agregaron su propia proveeduría. 

Adheridos al Sindicato de la Madera de Rosario, inauguraron su local en 1947, durante el primer gobierno del General Perón. Toda esta actividad, había producido una transformación importante en la vida del pueblo.


Son muchas las Fábricas que se fueron incorporando a esta Actividad Sillera, a través de los años. Apartir de "LAFAMOSA" de DOMINGO SPINA, le sucedieron: - STEFANO HNOS.; CIARALLI HNOS.; MIGUEL GRECO y JOSE SPINA; BOLZANI y STEFANO; LALLITO y CIA.; CANAVERA y CIA.; CALABRESSE y TESON; FLORENCIO FATTORE, JUAN GIULIANI Y CIA.; LIVIO ORSI, ANTONIO MILILLO; y TOBIAS GOBBO, entre otros.


Don Domingo Spina, fallece en 1956, "La Famosa" continúa funcionando hasta 1970, a cargo de Lucia Spina, su hija; y de su esposo Antonio Nofri.

Permanecieron como colaboradores hasta sus últimos dias; Jorge Nieri, Marcelo y Mingo Tempone y los hermanos Bucalosso, entre otros.

Isidoro Ciaralli; sobrino de don Domingo Spina; recuerda que su padre; José Ciaralli, fue el primer capataz que tuvo "La Famosa". En su casa, junto a su madre, colaboraban con ella, sus hermanas y hermanos, aún siendo niños, en la tarea de empajar sillas.
Ya mayorcitos los cuatro varones; Nello, Isidoro, Antonio y Cholo; fueron ingresando a la la fábrica de su tío, aprendiendo el manejo de las máquinas y los diferentes oficios , ya que las labores eran múltiples.

En 1942 los cuatro hermanos, con la experiencia ya adquirida, instalan en Moreno y Libertad , su propio establecimiento fabril; que comenzó a operar bajo el nombre de CIARALLI HNOS.; emprendimiento que fue posible por la colaboración recibida de Don Domingo Spina: Esta empresa llegó a tener una producción diaria de 35 docenas de sillas. También recuerda Don Isidoro Ciaralli, que la Fábrica de Canavera y Cía. producía hasta 60 docenas diarias.


Fue tan importante y ocupó tanto lugar en la vida de Arroyo Seco la Industria Sillera, que con seguridad; hablando de este tema, quedarán de lado muchas cosas; porque aquel que fue protagonista o espectador, recordará viejas anécdotas, hechos o personajes que lo harán palpitar y traerán a su memoria esa época de oro. Y aún hoy, en los Espejos del Pasado, se reflejan estas postales de tiempos idos, que cobijan mansamente, imágenes, emprendimientos y oficios con aroma a nostalgia; acontecidas "Cuando la Vida estaba impregnada de un tiempo sin urgencias". Así de simple y de sencillas eran las cosas..., pero llegaban hasta los límites del Alma.

Finaliza en el próximo número


* Este material fue publicado originalmente en TEMAS & NEGOCIOS en Mayo de 2003


Material Consultado: 

Archivo Particular.


Agradecimientos: 

Jorgelina E. Nieri, Familia Ciaralli, Rodolfo Fattore, Rita y Hugo Nofri, Flias. Tempone y Lallito, Félix Di Doménico.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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